Sucre
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Sucre: lo tenemos todo
Hablar del estado Sucre es hablar de una tierra que la naturaleza premió con muchísimas ganas. Si miras el mapa, somos ese rincón privilegiado que abraza al Mar Caribe, pero nuestra verdadera magia está en los contrastes: aquí puedes amanecer rodeado de un paisaje desértico, almorzar sintiendo el clima fresco de la montaña y terminar la tarde viendo el atardecer en una selva húmeda que se encuentra de frente con el mar.
Su importancia turística es gigantesca. No solo somos el hogar de Cumaná, la primogénita del continente, sino que somos una puerta abierta a escenarios naturales que no se repiten en ninguna otra parte del país.
Nuestros parques nacionales
Tenemos el privilegio de contar con tres parques nacionales, cada uno con una personalidad totalmente distinta. Primero está Mochima, un espectáculo de aguas tranquilas, islas y bahías donde es común que los delfines te acompañen en el recorrido en lancha. Hacia el otro lado del estado está el Parque Nacional Península de Paria, un lugar de montaña y selva exuberante que choca directamente con la costa. Y para los que buscan algo más salvaje, está el Parque Nacional Turuépano, lleno de canales, manglares y una fauna increíble que recuerda mucho al delta del Orinoco.
Las playas que enamoran a todos
Si algo nos sobra, son costas espectaculares. Del lado de Mochima, enamoramos a los visitantes con aguas cristalinas en lugares como Playa Colorada, Arapito y las famosas arenas de San Luis. Hacia el eje pariano, la naturaleza nos regaló a Playa Medina y Puipuy, rodeadas de inmensos cocoteros y reconocidas como unas de las playas más hermosas de toda Venezuela. Y si buscas un ambiente totalmente distinto, las aguas cálidas y la arena blanca de la Península de Araya te hacen sentir en otro planeta.
Más allá del mar: montañas y termales
Sucre no es solo playa. Contamos con formaciones imponentes como el macizo del Turimiquire, que regala un clima de montaña delicioso y tierras muy fértiles. Además, la naturaleza nos dio fuentes de aguas termales y balnearios únicos para relajarse al máximo, como el famoso complejo de las Aguas de Moisés o la Poza Azul en Casanay.
El sabor de nuestra tierra
Y por supuesto, todo este viaje visual viene acompañado de nuestra gente y nuestro sabor. Tenemos el orgullo de cultivar y procesar uno de los mejores cacaos del mundo en las haciendas de Paria. Eso, sumado a un buen plato de pescado fresco a la orilla del mar, hace que recorrer Sucre sea una experiencia que te atrapa por todos los sentidos.